jueves, 17 de diciembre de 2009

Cuatro años diciendo “Sí”

«No entiendo por qué te digo “sí”. Es lo que tiene el amor, que está fuera de toda lógica. No soy capaz de encerrarte en una explicación, no puedo racionalizarte.»

Dentro de un par de días celebraremos a Nuestra Señora de la Esperanza, fecha especial para los Misioneros de la Esperanza, entre los que me incluyo, ya que renovamos nuestro «fiat» a 139 Cuatro años diciendo siDios, el «Sí»

Este año se hace de una forma especial: cuando me vinculé a Mies tuve que entregar una «fórmula» en la que concretaba mi vinculación en una serie de compromisos, de los cuales unos me van muy bien y otros no tanto. Pues bien, este año para la renovación he de rehacer esa fórmula, actualizarla.

Esta tarde fui a por una copia de la antigua y después de mucho buscarla en archivos creyéndola perdida, al final apareció (en la carpeta de la comunidad Virgen del Camino… aún no sé por qué).

Me la han entregado en un sobre y me la he traído a casa, y al abrirla he recordado mis comienzos, la ilusión, la entrega, los esfuerzos que tuve que hacer, los años de aspirantazgo, las charlas en casa de Mili, sus estampitas (conservo muchas), mi vinculación en Madre de Dios…

Han pasado cuatro años de esto, pero yo tengo la impresión de que han sido muchos más, es como si siempre hubiese estado ligado a esto. Son ya cuatro años diciendo “sí”.

«Hágase en mí cuanto quieras, como quieras, donde  quieras, aquí estoy para vivir Tu Palabra»

Ixcís

martes, 15 de diciembre de 2009

A carcajadas

Hace un añito, me contaba esto:

138 A carcajadas

Hoy mientras conducía la furgoneta llevando a “los chavales” a su casa, a una de las chicas le ha dado por reír, pero no de cualquier manera, sino a carcajadas.

Lo bueno que tiene la discapacidad intelectual o “la tontuna” que algunos piensan es que puedes ser siempre “Tú” y hacer lo que te apetezca. Sin máscaras, sin guardar la compostura.

Pues bien, ella ha decidido ser “Ella” y casi morirse de la risa...

De repente se ha callado, me ha mirado, y ¡¡ha vuelto a estallar en risas!!

Uno (yo), que se le pega todo, se ha puesto a reír con “Ella” y por un momento, todo el “stress” y los agobios de la época, todos los enfados y desilusiones, todo lo “malo” que tiene el trabajar con este colectivo de personas... Todo ello ha desaparecido y me he centrado exclusivamente en reír.

Ay... Quién fuera “tonto” y pudiera reír a carcajadas siempre que quisiera...

…Y hoy me lo recuerdo.

Por si se me olvida.

Tesoro rescatado de “Cuentos Compartidos” (http://curroayllon.spaces.live.com)

01 de Diciembre de 2008

Imagen: “The laugh” de lhosford (http://lhosford.deviantart.com)

lunes, 14 de diciembre de 2009

Sobreviviendo al naufragio (cerrando el ciclo)

Las cosas han cambiado.

De nuevo comienza a tener sentido. Tu trayectoria te ha ido enseñando lo difícil que es el camino si lo andas mirando al suelo. Levanta ya la cabeza. Ya aprendiste.

Deja de trenzarte el peso del alma, Curro.

137 Sobreviviendo al naufragio (cerrando el ciclo)

Vendrán otros, pero este naufragio se te ha acabado. Has llegado a la orilla, pon el pie en tierra.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Clases de baile

[Ritmo de Vals]

Un, dos, tres. Un, dos, tres.

Un, dos, tres. Un, dos, tres. Un, dos, tres.

136 Clases de baile

A bailar se aprende.

No sé bailar muy bien, pero reconozco que es cuestión de métrica, ritmo y persistencia.

Pongamos como ejemplo el Vals:

El vals es un ritmo de tres tiempos en un compás. Es el baile de salón por excelencia, el que bailan los novios en el día de su boda. El origen de su nombre viene del término "walzen" (en alemán girar).

Este tipo de baile está repleto de protocolo y existen varios pasos básicos. Entre la música de vals más conocida está, sin lugar a dudas, El Danubio Azul, de Johann Strauss.

El vals se baila con una pose elegante y erguida. Se debe estar completamente recto, y tratando de no mover ni los hombros, ni los brazos, ni las caderas. La mano derecha del caballero se sitúa en la espalda de la señora (a la altura del homóplato izquierdo). La mano izquierda del caballero sujeta a la mano derecha de la señora, que apoya su brazo sobre el del caballero.

La pareja de baile se coloca uno frente al otro; el hombre ligeramente desplazado hacia la derecha para que al avanzar su pie lo pueda colocar entre los pies de la señora. Ambos cuerpos deben estar bien erguidos.

Para darle una mayor realce al baile, darle esa sensación de flotar y deslizarse por la pista, debemos saber que en el primer tiempo se apoya todo el pie, en el segundo la punta y en el tercero la punta y luego el talón. En un principio es mejor practicar los giros y movimientos sin tener en cuenta este detalle: cuando lo dominemos, podemos empezar a plantearnos ocuparnos de estos detalles sobre la forma de pisar.

En el vals sólo tenemos que dar un paso por cada tiempo musical, sabiendo que el vals es un ritmo de 3x4.

Los comienzos de este baile son complicados y es fácil no coordinarse, resultando la danza poco vistosa, e incluso pueden llegar a pisarse mutuamente durante los movimientos.

Otro tipo de danzas que requieren práctica para no pisarse son: La humildad, el perdón, el Amor, el diálogo…

Bailas muy bien

viernes, 11 de diciembre de 2009

Después del encuentro

Encontrarme con Él no ha supuesto un cambio drástico en la marcha de mi vida, pero sí que me ha removido por dentro:

He vuelto de los ejercicios espirituales siendo la misma persona, con los mismos problemas, con las mismas miserias (e incluso más…), Pero ahora tengo algo que antes no tenía: Paz en Dios, Paz de Dios.

El hecho de sentirme acompañado por Él supone un cambio de esquemas, de puntos de vista, esencial para vivir pleno y tranquilo.

-- o --

“Imagen de Dios soy, semejante a Dios nací” reza una canción de Brotes de Olivo.

Al tiempo, July lanzó la idea de que en cada persona hay un trocito del amor de Dios, y si no queremos saber nada de alguien en concreto, nos perdemos ese trozo de Dios que tiene.

Durante estos ejercicios sólo he sentido deseos de abrazar ese trocito de Dios que habita en ella, de mirarme en sus ojos de hermana como me miro en los del “Cristo joven”.

135 Después del encuentro

Tanto es así que ayer decidí lanzarme al vacío y pedirle su abrazo, arriesgándome a no ser correspondido, no ser comprendido e incluso ser rechazado.

134 Después del encuentro

Lejos de eso, ella aceptó mi petición. Y Dios, infinitamente bueno, calmó mi sed.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Encontrarme con Él

133 Encontrarme con El

«Elías temió y emprendió la marcha para salvar su vida. Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su criado. Él continuó por el desierto una jornada de camino y al final se sentó bajo una retama y se deseó la muerte:

- ¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!

Se echó bajo la retama y se durmió. De pronto un ángel le tocó y le dijo:

- ¡Levántate, come!

Miró Elías y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo:

-¡Levántate, come! Que el camino es superior a tus fuerzas.

Elías se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios. Allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y el Señor le dirigió la palabra:

-¿Qué haces aquí Elías?

Respondió:

-Me consume el celo por el Señor, Dios de los ejércitos, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derruido tus altares y asesinado a tus profetas; sólo quedo yo, y me buscan para matarme.

El Señor le dijo:

-Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!

Vino un huracán tan violento, que descuajaba los montes y hacía trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie en la entrada de la cueva.»

1 Ry 19, 3 – 13

 

Me marcho a encontrarme con Él. Necesito unos días de búsqueda, unos ejercicios espirituales.

martes, 1 de diciembre de 2009

Himno

He encontrado la música que acompaña a mi naufragio, cuando se deja acompañar y no busca la soledad del silencio.

Los padres de la canción en cuestión se llaman Laura Trinidad y Diego Salas. Son un poderoso Sortilegio de los que cantara Silvio.

Hoy, en un arranque de valentía me atreví a pedírsela prestada para pasar a ser el Himno de este humilde blog. Más humildes ellos, han accedido.

No puedo hacer otra cosa que agradecerles su entrega, su música, su universo (aún siendo de papel)

Gracias.

132 Sortilegio

Y he aquí “Un naufragio entre los dedos”:

Tengo acaso una pregunta,
un ocaso que derrumba,
un biorritmo que lo mismo late
en el presente acompasado.


Tengo el futuro no muy claro,
claro que nunca pierdo el ritmo
de los pies, aunque lo mismo
es que se desbocaron
por bailar lo desandado
y desatarme los bordones
que repiten las canciones
que aún no he imaginado.

Tengo una brújula en el pecho
que señala el primer verso,
aunque a veces se equivoca
y me desarma nota a nota.
Caigo a veces en la duda
y me levanto casi a oscuras,
no recuerdo si hubo luz primero
o si el tiempo de esperar pasó
y me dejó una tempestad mayor
un naufragio entre los dedos.

No me importa dónde sueño
si amanezco entre tus brazos,
desterrarme de mis tierras,
porque tú eres mi patria.


No me asusta la marea
si son tus aguas las que nado,
bucear en lo profundo
y en lo deseado,
beber de la inmensidad
de la luz cuando se filtra
en el océano del tiempo.
Éste es mi Sortilegio.

Tengo una brújula en el pecho
que señala el primer verso,
aunque a veces se equivoca
y me desarma nota a nota.
Caigo a veces en la duda
y me levanto casi a oscuras,
no recuerdo si hubo luz primero
o si el tiempo de esperar pasó
y me dejó la calma una canción
un naufragio entre los dedos.

Tengo una brújula en el pecho
que señala el primer verso,
aunque a veces se equivoca
y me desarma nota a nota.
Caigo a veces en la duda
y me levanto casi a oscuras,
no recuerdo si hubo luz primero
o si el tiempo de esperar pasó
y me dejó la calma una canción
una sonrisa entre los dedos.