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jueves, 25 de noviembre de 2010

Los milagros existen, lo aseguro

No pensaba escribir nada acerca del accidente, pero me siento en la obligación moral de afirmar que LOS MILAGROS EXISTEN. Así que aquí os dejo todo lo vivido:

Hace dos días, terminado el trabajo, tomé el coche de vuelta, ya que había quedado con Manme para hablar. como iba con bastante tiempo paré en la gasolinera y llené el tanque de combustible, con calma, para no llegar muy temprano a la cita. La gasolinera y mi trabajo distan como mucho 30 metros, se separan por una carretera que termina en una rotonda y una pista de padel, propiedad de “los limoneros”, un complejo polideportivo en el puerto de la torre. Al terminar de repostar salí con cuidado porque había empezado a llover, giré a la derecha y continué mi camino por la carretera que llaman “nueva” a pesar de los muchos años que tiene.

Menos de un minuto después ocurrió todo.

La carretera es de doble sentido, con sólo un carril para cada sentido, y a los lados nada, sólo monte. No suelo circular rápido por ahí porque ya me llegó una multa de tráfico por ir a 62km/h en esa misma calle, y uno aprende a base de palos. Casi llegando al final de la carretera el coche que venia en sentido contrario patinó debido a las primeras gotas y se salió de su carril, metiéndose de lleno en el mío. En ese momento en el que yo vi la parte de delante de ese coche pensé: “Aquí me quedo”, “No me da tiempo a frenar”, “¿Tiro del freno de mano?”, “Y ahora ¿qué?”, “Tengo el cinturón puesto, ¿pasará algo?”, “No lo cuento”… Dicen que tu vida pasa en esos segundos, a mí me dio tiempo a hacerme todas las preguntas del mundo.

Y chocamos frontalmente. Y entonces Dios me puso la mano en el hombro (tal y como os lo cuento) y me vino la serenidad. Tuve la templanza suficiente para pensar “Tengo que quitar el contacto y apagar las luces”, eché el freno de mano y salí del coche para preguntar al otro implicado qué tal estaba. Entonces fue cuando empezó a dolerme fuerte el cuello y a marearme. Me acerqué a la acera y me senté y llamé a Manme para que viniese a buscarme y a mi madre para contarle lo sucedido, siempre calmado y explicando con detalle.

Dos minutos después apareció la policía secreta, que pasaba por allí de casualidad, y ya me tumbaron en el suelo. A partir de aqui no me enteré de mucho, ya que únicamente podía mirar hacia arriba, pero me encontró un compañero de trabajo y se quedó conmigo hasta que vinieron los del 061. Cuando llegó Manme, lo único que acertaba a decir era “vacíame el coche, cógelo todo, los peluches, que son muy importantes para mi, los patines que están en el maletero, y los papeles, que me llevan al hospital y no puedo hacerme cargo”.

Pasé la tarde en el hospital viendo caras conocidas, mi compañero de cole, mi cuñado, el hombre que chocó conmigo, que también acabó allí… Me hicieron muchas pruebas y radiografías y al final el “veredicto” fue: esguince cervical y contracturas en la zona del cinturón de seguridad.

Del coche no tengo ni idea, no pude verlo antes de irme en la ambulancia…

 Los que han visto el estado de mi coche me felicitan por mi nueva vida.

YO ES QUE CREO EN LOS MILAGROS, TENGO LA CERTEZA DE QUE EXISTEN.

235 Los milagros existen

Ahora me queda la recuperación, que tardará un poco. Pero estoy bien, bicho malo nunca muere, dicen…

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Nada

- En mi búsqueda de Dios me encontré nada. Y en esa nada me encontró Dios a mí -

martes, 2 de noviembre de 2010

Sobre la Vigilia de Haití (30-31 Oct)

El día pintaba feo, nublado y amenazante, y yo no tenía ganas de viajar porque me adolece este pesimismo, compañero de trayecto estos últimos días. Como agravante el madrugón, que me hizo comenzar con un humor de perros, y el pesado “equipaje” que tenía que cargar yo solo en el coche, que está una planta por debajo del suelo, viviendo yo en un noveno (por encima, claro está).

- Habrá que ponerse en marcha y que sea lo que Dios quiera – pensé – todo sea por Haití y por mis hermanos, que ya se han comprometido a ir.

Así que allá voy, camino de Sevilla, de mal humor, pesimista y con lluvia porque el cielo cumplió su amenaza, pero confiado en el cambio con esperanza (que dicen que es lo último que se pierde)

Dos horas y pico, casi tres, llegué al lugar indicado, previa pérdida por Sevilla, callejeo y demás, y lo primero que me encontré fue un abrazo de Alfonso (mentira, lo primero que encontré fue un aparcamiento en la puerta, pero ese es un detalle fútil  [vamos, usen el diccionario… baladí, trivial, nimio, despreciable… fútil]) También me encontré con el inminente montaje de las luces y el sonido de la vigilia, todo a nuestro cargo y empezamos nuestro “ora et labora” particular. Montado y desmontado el puente de luces porque al final no nos sirvió, y montadas las “T” donde definitivamente colgamos los focos, fui a lavarme las manos y de nuevo otra sorpresa: ¡Vero y Vargas allí, después de más de un año sin vernos! (“Eres el hombre que más alegría me ha dado encontrarme en la puerta de un cuarto de baño, te lo aseguro” le dije a Vargas)

Pasó el día entre luces y cables y cuando quisimos darnos cuenta se nos había echado la tarde-noche encima y habían llegado casi todos nuestros hermanos con la consecuente bienvenida y alegría. Así que llegó la misa y con ella la Vigilia: “Haití te necesita a ti”. Nos necesitaba (y nos necesita) a cada uno de nosotros y respondimos lo mejor que supimos.

Pero a mí me esperaban más grandezas: cantar con Ixcís después de meses, emocionarme con la voz dulce de Almudena, abrazarme a Judith, dejarme arrastrar por Pedro una y otra vez a los micrófonos para compartir canto y vida con Brotes de Olivo, Almudena, Pedro Sosa, Nico y Migueli… (“Venga Curro, ¿vamos a cantar?” me decía)

Soy incapaz de contar todo lo sentido pero no de cantarlo: “El Señor es mi pastor”, “Yendo contigo”, “Más que un sueño”… Cada una de las melodías me cantaban a mí, a lo que sentí. Y fue grande, inmenso, un estallido de la fe y la música que llevaba dentro.

Y terminó, como termina todo lo bueno, en un suspiro, y me dejó un sabor a Vida (con mayúsculas) que aún hoy paladeo y un deseo generalizado de repetir la experiencia más a menudo.

“Haití te necesita a ti” rezaba el lema pero yo necesitaba la Vigilia para despertar de nuevo.

No sé cómo llegué a Málaga al final de esa noche, si en coche o levitando.

El fruto de todo esto sólo Dios lo sabe, rezaremos por que sea abundante.

Gracias a todos y cada uno de mis hermanos por la experiencia compartida. De verdad, GRACIAS.

(de la oscuridad a la luz en el mismo día)

jueves, 1 de abril de 2010

miércoles, 17 de febrero de 2010

Miércoles de ceniza

168 Miercoles de ceniza

Ando necesitado de abrazos sinceros, de “te quiero, hermano”, de “adelante, no te preocupe”, de “ora, lucha y confía”, de “ te apoyo”. Necesito desterrar de mí esa sensación ruin y rastrera de obtener mi beneficio en detrimento de la calidad de vida de ellos, porque sé que objetivamente no es así. Quiero dejar de sentirme el “malo” por empezar a exigir lo que me pertenecía y desde el principio me negaron.

Hoy, miércoles de ceniza, comienzo de la cuaresma, puedo predecir que estos 40 (cuarenta, numérico) días van a ser arduos e intensos

Imagen: “Sunday palms, wednesday ashes” de mtsofan (http://mtsofan.deviantart.com)

domingo, 14 de febrero de 2010

Sentimientos comunes

Hoy voy a dejar que hable un hermano mío, con el que comparto Vida, Fe, Vocación, Experiencias, Música y, a veces, opinión. Esta ocasión es una en la que comparto también esto último. Os dejo con unos cuantos sentimientos comunes:

Dicen que han tenido que ponerte donde te corresponde para poder contar.

Dicen que no importan tus raíces, que aquello que escuchaste lo entenderías mal.

Dicen que es mejor que no lo veas, no sea que aún te creas que puedes opinar.

Dicen que esto está ya reservado, han puesto ya los vados que no puedas aparcar.

Tómalo, piénsalo, lo mejor: caminar, no mirar hacia atrás, lo podrás olvidar.

Déjate transformar, liberar… No te inquiete, tu entrega es total, ¡qué más te da!

Dicen que las armas ya no duelen, según quienes las lleven se puede negociar.

Dicen que tu nombre ya no importa, podrán llamarte tonta, ¡que no te siente mal!

Dicen que no puede sostenerse que según con quién te acuestes sus manos alcanzar.

Dicen que el amor ha de ser ciego pero es que yo te veo y te quiero transformar.

Déjame que te diga, mamá, tus criterios me hacen dudar, suenan fatal.

¿No dirás que esta es su voluntad?, Él que quiso en su mesa sentar a la escoria de la humanidad.

lunes, 1 de febrero de 2010

Usaste mis manos

Hoy ha sido un día pésimo. De los de “no me recuerdes que vivo”. Un lunes-losa de los que últimamente caen de los techos de los talleres ocupacionales  (y del resto de los centros innombrables).

164 Usaste mis manos

Dos días me dura el “bolo histérico” según Antonio (ñoco! un bolo!) pero hoy ha sido el remate. Para quien no lo sepa (uséase, yo mismo, por ejemplo) el bolo histérico es ese nudo que se te coge en la garganta que parece que te deja respirar poco y que yo siempre asocio a la ansiedad….

Odio pegar el oído a “bocas sueltas” pero hoy no lo he podido evitar, y al final he salido muy mal de ánimos. De no poder desahogarme gritando a los ineptos repeinados que habitan ciertos espacios con cerradura (no daré más datos, creo que se entiende), se me ha agravado la sensación de asfixia en la garganta y he acabado con un dolor de cabeza monumental que no me ha dejado estudiar… 

Pero lo malo no es eterno, y muchas veces no llega la noche sin que te haya cambiado el punto de vista.

De nuevo tengo fuerzas para el día de mañana.

 

165 Usaste mis manos

“Esta noche has usado mis manos”

Imagen: “Reserve Sacrament” de sanneb (http://sanneb.deviantart.com)

jueves, 31 de diciembre de 2009

Un vistazo al 2009

Aviso al lector: Sé que es algo larga la entrada, pero comprenda que las evaluaciones anuales son, como su propio nombre indica, sólo una vez al año, afortunadamente para usted, que lee, y para mí, que las escribo. Gracias por su comprensión.

Ciertamente este año 2009 tiene un tinte bastante oscuro, pero para poder valorar la luz hay que pasar a veces por momentos como este. Ahora, a la orilla de la luz, puedo mirar hacia atrás y respirar profundamente.

145 Un vistazo al 2009

Enero llegó con sueños a la espalda y grilletes en los pies. Durante los primeros cinco días pude “pegar el estirón” y crecer en espíritu, estando en Limpias. Hasta allí me persiguieron las malas noticias: hubo que decir “adiós” a uno de “los míos”. Después del día de reyes empezaron a notarse las enfermedades y las crisis, e incluso tuve un “problema de tallas”. Recuerdo que repetí en varias ocasiones “Ojalá llegue Febrero”.

146 Un vistazo al 2009

Y Febrero no se hizo esperar, pero con él vino un tornado que arrasó mi barrio y alguno que otro más. Durante este corto mes pude comprobar que las crisis son totalmente necesarias y que todo el mundo necesita sus “12 segundos de oscuridad”. Desgraciadamente mis 12 segundos se alargaban demasiado, entre quebraderos de cabeza y preparativos para el mes de marzo. “San Pedro” me bendijo en este mes.

147 Un vistazo al 2009

Marzo vino a darle un giro a mi mundo. Sin saber cómo exactamente me convertí en misionero y viajé a Puerto Rico. Dios me esperaba allí para mostrarse en el niño, el joven, el enfermo… El corazón se me llenó de nombres: Cheyla, Gerardo, Héctor, Don Moisés, Iván, Lourdes, Trini, Jessica… Comprendí el significado de la palabra “pobreza” realmente. Pero todo este regalo que ahora plasmo desenvuelto venía cubierto por un manto negro que me aterrorizó. Cuando vine a darme cuenta de mis pasos ya estaba metido en el desierto y llegó el miedo.

En Abril naufragué, y entre los restos de este naufragio nació este blog. Comencé a mirar de lejos, me sentí perdido y escapé rumbo al calvario para morir, pero no resucité. En este momento de la historia llegó un viento fresco a chocarse conmigo, a compartir muertes. El Viernes se convirtió en símbolo, me cansé de ser hombre como Neruda y pedí un deseo de cumpleaños: Cambiar de vida. Me sentí Garfio, viajé hacia el azul a encontrarme con mis hermanos y prometí un castillo.

148 Un vistazo al 2009

En Mayo eché de menos a mis amigos, me pregunté ¿Dónde está mi casa?, leí El guardián entre el centeno, viajé a “la línea, málaga”, hablé conmigo mismo y llevé a cabo lo que me hería desde Marzo (o desde Agosto’08). Desde entonces todo es cuesta abajo, pero con resistencia. Aprendí (me enseñaron). En este mes nació Músico(en)terapia y me hicieron cuatro preguntas. También en este mes pudimos hacer un almuerzo con mi familia de Campillos. Vi a mi abuelo reír a carcajadas.

Junio trajo olor de campamento del que hice una crónica y me sorprendí sonriendo. Viajé a Madrid y me regañaron en un museo. Me dijeron “te noto bastante bien” y es que había luchado mucho por asomar la cabeza fuera del charco. Jugué a las cartas, me propuse mirar con otros ojos, hice algún que otro descubrimiento y pensé en plantar pensamientos.

Julio. Naciste canción. Soñé con volar de nuevo. Me dijeron “cuéntame tu naufragio” y comenzó un andar en compañía, andar del que ahora estoy muy agradecido, porque me ha clarificado el camino. Comencé a hacer un puzle en familia, que hoy está colgado en la pared del salón. Me di un paseo de los que llenan el alma y escribí una carta. Me dijeron “leo tu blog”, frase que se ha convertido en estandarte. Planté árboles con ellos. Las cosas se pusieron grises en el trabajo, empezaron a sonar campanas de juicio. Wendy besó. Viajé de nuevo al azul y llegó a mi vida una guitarra. Deseé las vacaciones un día antes de que me las dieran.

Agosto pasó desapercibido hasta mediados de mes. Prometía playas y viajes y cumplía, pero una tarde de playa me asaltó una llamada telefónica: “Está muy mal”. Tanto que se me fue para arriba el día 12 de Agosto, con Papi Dios, mi abuelo. El día de su despedida tomé de su ataúd la llave que ahora viaja conmigo y me fui a Cádiz a la boda de un Amigo (con mayúsculas). Comprendí que la vida está en constante movimiento, y hay que aprender a moverse con ella. El resto del mes se me llenó de actividades para no pensar. Al final necesité el mes de Septiembre.

Y llegó para engullirme en la rutina, para adormecer mis dolores. En Septiembre, tras haber tocado fondo, comenzó la nada fácil escalada. Me propuse un nuevo reto, comencé a estudiar una carrera. Hice una propuesta a pecho descubierto, comprendí mejor mi naufragio, me reí hasta que me dolió el estómago, me ilusionó mucho la música, entré en el certamen de Sax y comencé a “abrazar la noche”. Di otro “adiós” sentido como el de Enero y volví a irme de campamento.

Octubre: “Todo dice sí”. Nos dimos un mes el día de San Francisco. “De mí sin ti ¿qué sería? / sin este dulce tormento / que me complica la vida”. Me vacuné contra la gripe y otras tonterías y empezó la Guerra Escrita en mi trabajo. Se casaron dos grandes Amigos y compartí de nuevo con “vosotros”.

149 Un vistazo al 2009

En Noviembre grabamos disco, se disiparon las oscuridades y me sentí preparado para cantar “Vuelvo”. Y volví. Me dieron el premio Blog del día. Renovamos un mes más. Se casaron dos Hermanos. Mi taller se dividió por un muro. Me corté el pelo y me dejé un símbolo condenado a desaparecer en breve. Patiné. Conversé con Dios y volví a tropezar. Entré en el adviento como Alicia en la madriguera, cayendo.

Diciembre, mes de la normalidad (relativa): Mi blog tuvo himno, me fui de ejercicios espirituales y encontré Paz, no acabó el cuento pero dejamos de contar, abracé, di unas clases de baile para la vida, dejé de trenzarme el peso del alma, se acabó el naufragio, dije “sí” por cuarta vez, descubrí milagros de andar por casa, viajé (mucho) y crecí (mucho), y llegó la Navidad.

 

Y al fin miré hacia atrás y me quise.

31 de Diciembre de 2009

viernes, 25 de diciembre de 2009

Bendita noche

143 Bendita noche

Bendita noche en la que te puedo tener en mis brazos.

Tuviste que nacer, pobre niño mío, en la oscuridad de un  pesebre, sin más calor que el de mi regazo, sin más arrullo que el de la noche. Una noche que ahora es tuya, mi Señor, mi Vida.

No sé hacer más que contemplarte. Tú, Salvador anunciado y tan indefenso. Tú, tan grande, tan Hijo del Altísimo, y tan pequeño, tan fruto de mi vientre. Tú el Mesías que cambiará el mundo con sus manos, esas manos ahora diminutas que sostengo entre las mías. Tú tan Dios que me asusta pensar que un día me llamarás “madre”

Duerme, cielo mío, que el mundo no es fácil. Sueña, que ahora es tu turno, porque mi sueño hoy se ha cumplido.

María.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Cuatro años diciendo “Sí”

«No entiendo por qué te digo “sí”. Es lo que tiene el amor, que está fuera de toda lógica. No soy capaz de encerrarte en una explicación, no puedo racionalizarte.»

Dentro de un par de días celebraremos a Nuestra Señora de la Esperanza, fecha especial para los Misioneros de la Esperanza, entre los que me incluyo, ya que renovamos nuestro «fiat» a 139 Cuatro años diciendo siDios, el «Sí»

Este año se hace de una forma especial: cuando me vinculé a Mies tuve que entregar una «fórmula» en la que concretaba mi vinculación en una serie de compromisos, de los cuales unos me van muy bien y otros no tanto. Pues bien, este año para la renovación he de rehacer esa fórmula, actualizarla.

Esta tarde fui a por una copia de la antigua y después de mucho buscarla en archivos creyéndola perdida, al final apareció (en la carpeta de la comunidad Virgen del Camino… aún no sé por qué).

Me la han entregado en un sobre y me la he traído a casa, y al abrirla he recordado mis comienzos, la ilusión, la entrega, los esfuerzos que tuve que hacer, los años de aspirantazgo, las charlas en casa de Mili, sus estampitas (conservo muchas), mi vinculación en Madre de Dios…

Han pasado cuatro años de esto, pero yo tengo la impresión de que han sido muchos más, es como si siempre hubiese estado ligado a esto. Son ya cuatro años diciendo “sí”.

«Hágase en mí cuanto quieras, como quieras, donde  quieras, aquí estoy para vivir Tu Palabra»

Ixcís

viernes, 11 de diciembre de 2009

Después del encuentro

Encontrarme con Él no ha supuesto un cambio drástico en la marcha de mi vida, pero sí que me ha removido por dentro:

He vuelto de los ejercicios espirituales siendo la misma persona, con los mismos problemas, con las mismas miserias (e incluso más…), Pero ahora tengo algo que antes no tenía: Paz en Dios, Paz de Dios.

El hecho de sentirme acompañado por Él supone un cambio de esquemas, de puntos de vista, esencial para vivir pleno y tranquilo.

-- o --

“Imagen de Dios soy, semejante a Dios nací” reza una canción de Brotes de Olivo.

Al tiempo, July lanzó la idea de que en cada persona hay un trocito del amor de Dios, y si no queremos saber nada de alguien en concreto, nos perdemos ese trozo de Dios que tiene.

Durante estos ejercicios sólo he sentido deseos de abrazar ese trocito de Dios que habita en ella, de mirarme en sus ojos de hermana como me miro en los del “Cristo joven”.

135 Después del encuentro

Tanto es así que ayer decidí lanzarme al vacío y pedirle su abrazo, arriesgándome a no ser correspondido, no ser comprendido e incluso ser rechazado.

134 Después del encuentro

Lejos de eso, ella aceptó mi petición. Y Dios, infinitamente bueno, calmó mi sed.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Encontrarme con Él

133 Encontrarme con El

«Elías temió y emprendió la marcha para salvar su vida. Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su criado. Él continuó por el desierto una jornada de camino y al final se sentó bajo una retama y se deseó la muerte:

- ¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!

Se echó bajo la retama y se durmió. De pronto un ángel le tocó y le dijo:

- ¡Levántate, come!

Miró Elías y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo:

-¡Levántate, come! Que el camino es superior a tus fuerzas.

Elías se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios. Allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y el Señor le dirigió la palabra:

-¿Qué haces aquí Elías?

Respondió:

-Me consume el celo por el Señor, Dios de los ejércitos, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derruido tus altares y asesinado a tus profetas; sólo quedo yo, y me buscan para matarme.

El Señor le dijo:

-Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!

Vino un huracán tan violento, que descuajaba los montes y hacía trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie en la entrada de la cueva.»

1 Ry 19, 3 – 13

 

Me marcho a encontrarme con Él. Necesito unos días de búsqueda, unos ejercicios espirituales.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Conversación con Dios

Déjame que me acomode. Necesito poner en orden la cabeza y el corazón, aunque sé que no voy a ser capaz de hacerlo en estos momentos.

¿Cómo explicarte?

 

[tomo aire]

 

¿No te cansas de probar si te quiero? ¿No te queda claro?

A veces no entiendo por qué decidí complicarme la vida a tu manera y no centrarme en los problemas que tiene la gente normal. Como si no costara nada tener que estar pensando en cómo llegar a fin de mes y en recortar gastos de donde sea. Como si no bastara con los problemas “normales” como los del trabajo o la familia, encima tengo que estar en lo tuyo.

Tú, sin embargo juegas a ser del antiguo testamento conmigo. Nunca se me olvidará la primera vez que escuché a Gema decir: “Dios era un cabrón hasta que llegó Jesús” Pues bien, más o menos eso es lo que siento ahora mismo. ¿No podrías ponerme las cosas un poco más fáciles? No. Primero me tientas, me haces comprender el significado de la comunidad, me llevas al lugar donde empezó todo para sanar heridas (que ya te vale… podrías haber usado otros métodos) y por último, cuando creo que las cosas van a empezar a girar del modo natural, me haces pasar la prueba de fuego. Me sitúas delante de los dedos que señalan, haces que, sin venir a cuento, vuelvan a disparárseme las balas que ya llevaban mi nombre sin darme ninguna opción a llevar coraza.

¿No te cansas de llevarme al desierto? ¿Cuántas veces más vas a confundirme el camino?

De verdad que no te entiendo. Sabes que soy nada, que tengo muy poca estabilidad y demasiada inseguridad. Sabes que mi vida no va del todo bien desde hace más de un año (Tú lo sabes todo… ¿por qué lo compruebas constantemente?) Sabes que continúo sin saber dónde está mi sitio, y que sigo planteándome la posibilidad del cambio e incluso de dejarlo todo ¿Cómo me haces estas cosas?

Sabes muy bien también que yo no tengo por qué decirte “hágase”

Hoy durante la comunidad me ha venido a la cabeza una frase: “Dios te habla tan claro ahora como cuando tienes la impresión de escucharlo perfectamente”. Le he estado dando vueltas mucho tiempo. Después ha sucedido el traspiés. ¿Cómo tengo que interpretar eso?.

Ahora estoy  muy dolido con todo esto. Y contigo. Y además, contigo también enfadado. Que no te engañen las lágrimas y el pellizco en el pecho. Te lo digo muy sereno. Juro que me falta sólo una pizca para mandarte a la mierda, a Ti y a Tu Reino. Así que explícate. Es tu turno de palabra.

Habla.

 

 

(Otra vez la sensación amarga de etiquetar la entrada con la palabra “naufragio”)

martes, 3 de noviembre de 2009

Después de la noche

119 Después de la noche

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Después de la oscuridad, de quedarse inmóvil al borde del camino, de bajar la cabeza. Después de autocompadecerse  y de sentir que nada vale la pena…

Al fin llega el día, lentamente, desperezándose. Y Dios, que hace milagros (¿quién lo duda?), entra en mi noche y me salva del morir, cala en mí como la lluvia en la tierra reseca y me susurra al oído: “Ven a mí, fíate, que nada podrá separarte del amor que te tengo”.

Y vuelvo a percibir colores que en la noche no se distinguían. Y siento su (Tu) presencia y me percato que sólo el amor, Su Amor, me ha guiado en medio de tantas tempestades atravesadas.

Me levanto en ese momento y soy capaz de decirle: “Tu eres mi fuerza, mi roca”, como entonando un nuevo salmo personal en mi vida; ¡Qué digo!, ¡VIDA!, ¡con mayúsculas!.

Y al final descubro que tenía razón, y nada vale la pena… comparado con Tu Amor.

 

 

Gracias, mis hermanos. Me siento tan pequeñito y Dios me regala cosas tan grandes… Por ejemplo vosotros

jueves, 1 de octubre de 2009

Primero de Octubre

Día de Santa Teresa de Lisieux:

105 Primero de Octubre

[…] Siento en mí la vocación de guerrero, de sacerdote, de apóstol, de doctor, de mártir. En una palabra, siento la necesidad, el deseo de realizar por ti, Jesús, todas las obras más heroicas… Siento en mi alma el valor de un cruzado. Quisiera morir por la defensa de la Iglesia en un campo de batalla… Siento en mí la vocación de sacerdote. ¡Con qué amor te entregaría a las almas! A pesar de mi pequeñez, quisiera iluminar la tierra, predicar tu nombre. Quisiera ser misionero.

Esta frase me reconfortó: «Ambicionad los carismas más perfectos.»

La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo, compuesto de diferentes miembros, no podía faltarle el más necesario, el más noble de todos ellos. Comprendí que la Iglesia tenía un corazón, y que ese corazón estaba ardiendo de Amor. Comprendí que sólo el Amor hacía actuar a los miembros de la iglesia; que si el Amor llegaba a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio y los mártires se negarían a derramar su sangre

Comprendí que el Amor encerraba en sí todas las vocaciones, que el Amor lo era todo, que el Amor abarcaba todos los tiempos y lugares… En una palabra, ¡que el Amor es eterno!

Entonces, en el colmo de mi alegría delirante, exclamé: Jesús, Amor mío… al fin he encontrado mi vocación ¡Mi vocación es el Amor!

Sí, he encontrado mi puesto en la Iglesia, y ese puesto, Dios mío, eres tú quien me lo ha dado. En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el Amor. Así lo seré todo.

 

Día también del Cumpleaños de mi hermano Israel:

¡FELICIDADES!

106 Primero de octubre

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Septiembre

104 Septiembre

Septiembre ha pasado por encima de todo lo ocurrido durante el año (y algún tiempo más), serenando y recomponiendo, como cuando haces dibujos con el dedo en el terciopelo y después pasas la mano “peinando a favor” para borrarlo.

A este mes en que empieza el otoño, la estación de los eternos comienzos, de las nuevas ilusiones, de mudanzas, le debo la gracia de la calma. Hoy, último día de mes, alzo la cabeza y miro atrás para comprobar que, efectivamente y afectivamente he caminado, aún no sé hacia donde, pero al menos me moví.

Durante todo este tiempo me he caído y levantado. Comencé con “una crisis de viernes eterno”, pero de pies decididos (gracias Jose), y aposté por los retos, por el re-decorar mi vida y mi espacio e incluso mi trabajo, y mi apuesta fue también por el proponer (gracias Víctor), componer y recomponer. Eché un vistazo al pasado y puse un pié en él. Comprendí mi naufragio y me volví cuentista (gracias Cristina). Mudé de instinto, de creatividad y de realidades. Conté mi “pequeña historia” y viejos y nuevos amigos me acompañaron al teatro (gracias Pedro). Seguí contando cuentos y me fui a la sierra para conocerme allí, y conocer al otro (gracias Ade, Ilde y Yolanda), para disfrutar y aprender de ellos y para reencontrarme con ella en su terreno. Perdí Vida y oportunidades de aprender con Vito. Tuve terapia de músicas. Volví a contar mi naufragio y mis planes futuros (gracias Amores) y al final de este viaje abracé mi noche, preludio de música y fe.

Y aún me pregunto si fue un mes provechoso.

Quizá necesitaba “peinar a favor” mi existencia

sábado, 5 de septiembre de 2009

Propuesta

Hoy vengo a hacerte una propuesta:

Quiero que formes parte de las personas con las que crezco. Y que crezcas conmigo. Estoy dispuesto a mezclar nuestros mundos, a que me veas triste, y pobre, y pequeño, y nada. Quiero saber cuándo te derrumbas y por qué, y ayudarte y salir victoriosos juntos, o llorar las derrotas contigo. Y saber que sabes que aquí estoy.

Vengo a pecho descubierto, sin corazas. Estoy decidido a saltar tus alambradas si es preciso a mano desnuda, pero tú, si quieres, puedes abrirme las puertas. Prometo andar descalzo por tu Tierra Sagrada.

Sólo si quieres…

098 Propuesta

“Quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado”

[Ex 3, 5]

“Moriría por cualquiera de mis amigos, pero jamás sería capaz de contarle mi vida a todos ellos”

Imagen: “Foot in sand” de Kewh (http://kewh.deviantart.com)

domingo, 9 de agosto de 2009

Levántate, come.

«Caminó Elías por el desierto un día entero y finalmente se sentó bajo un árbol de retama, sintió deseos de morir y dijo:

- “¡Basta ya, Señor! Quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres”.

Después se recostó y se quedó dormido. Pero un ángel del Señor llegó a despertarlo y le dijo:

- “Levántate, come”.

Elías abrió los ojos y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y un jarro de agua. Después de comer y beber, se volvió a recostar y se durmió.Por segunda vez, el ángel del Señor lo despertó y le dijo:

- “Levántate, come, porque el camino es superior a tus fuerzas”.

Elías se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.»

1 Reyes 19, 4-8

A veces me siento Elías, cansado y con ganas de dejar todo a un lado, de dejar la Vida y resignarme a tener una mediocre existencia.

Pero Dios no me deja tranquilo, me envía ángeles y me da de comer, se calla cuando arremeto contra Él y le grito que me deje en paz con mi elección de muerte, y además me pone en camino hacia el lugar donde me he de encontrar con Él.

Prueba de ello es la lectura de esta tarde, triste por circunstancias. Él, que sabe mi debilidad por este profeta, me hace oír las palabras de aliento del ángel a Elías como si para mí fuesen dirigidas.

¿Qué querrá?

miércoles, 5 de agosto de 2009

Me alegra verte

- El Cuerpo de Cristo.

- Amén.

- Me alegra verte.

[suspiro y sonrío]

(Los malentendidos están un poco borrosos…)