martes, 30 de junio de 2009

Para mirar con otros ojos

Para poder mirar con otros ojos nunca ha de olvidarse quién se es y valorarse en la misma medida en las adversidades y en las ocasiones felices.

Para poder ilustrar bien lo que quiero decir voy a ayudarme de un escrito de Paulo Coelho, de su libro “Como el río que fluye”, que puedes haber leído u oído un montón de veces, pero que merece la pena ser recordado:

Cassan Said Amer cuenta la historia de un conferenciante que comenzó un seminario tomando un billete de veinte dólares y preguntando:

-¿Quién desea este billete de veinte dólares?

Varias manos se levantaron, pero el conferenciante dijo:

-Antes de entregarlo, es necesario hacer algo.

Lo arrugó con toda furia e insistió:

-¿Quién quiere aún este billete?

Las manos siguieron levantadas.

-¿Y si hago esto?

Lo tiró contra la pared, lo dejó caer al suelo, lo arrugó, lo pisoteó y una vez más mostró el billete, ahora inmundo y arrugado. Repitió la pregunta y las manos siguieron levantadas.

-Ustedes no pueden olvidar jamás esta escena –comentó el conferenciante-. No importa lo que yo haga con este dinero, sigue siendo un billete de veinte dólares. Muchas veces en nuestra vida somos machacados, pisados, maltratados, ofendidos; ahora bien, valemos, aún así, lo mismo.

Paulo Coelho.

lunes, 29 de junio de 2009

Parte médico

072 Parte medico

El parte médico de urgencias a las tres y media de la tarde –justo la hora del alta- habla de esguince de ligamento externo de la rodilla derecha, de meniscopatía anterior, de rótula elevada de nacimiento y de ratón articular, que luego, al investigar descubro que es un cuerpo cartilaginoso libre dentro del hueco de la articulación o en las paredes de la sinovial –algo en mi rodilla, siendo claros-

Desde ayer en Alicante noto rara la rodilla, pero no podía imaginar que fuera tan importante. De hecho no paro de imaginarme conduciendo durante varias horas camino de Málaga con el esguince y es ahora cuando me da miedo (Bendita ignorancia…) Supe esta mañana que no debía aguantar más la visita al hospital, porque ya no era capaz de levantar la pierna y arrastraba el pie por los pasillos como si estuviese encadenado a grillete y bola. Nada más lejos de la realidad pues aquí ando recluido, preso, confinado y con una venda de mitad de muslo a mitad de gemelo que, desgraciadamente, ¡da calor!

En fin, no queda otra que aguantarse y reposar como el arroz… sin saber siquiera el tiempo que me queda, porque la cita para la baja la tengo el miércoles…

¡Estoy tan harto de las bajas! (¡Nunca es una mano! –Toquemos madera-)

Aprovecho aquí para agradecer la preocupación de Juan y Rocío y la disponibilidad de Jose. Siempre estáis ahí, ¡gracias!

domingo, 28 de junio de 2009

Nada que curar

A la hora de la despedida le dije:

- Gracias hermano. Ya os lo he dicho antes pero… me curáis

Y él me contestó serenamente:

-No. Te equivocas. Nunca ha habido nada que curar.

jueves, 25 de junio de 2009

Mini relatos

ESTA MAÑANA: (Descubrimiento tardío)

-Tú y yo antes no hablábamos. Me parecías tan serio… A veces me caías mal. Seguro que yo te parecía borde. Todo el mundo lo piensa de mí.

- Simplemente me dedicaba a mis quehaceres. Nunca me paré a hablar contigo.

(No te iba a contar que me he dejado llevar por lenguas no muy transparentes en algún que otro caso y que de un tiempo a atrás me voy guiando más por lo que siento.)

- Por lo menos ahora hablamos aunque no sea de grandes cosas.

- Cierto. Has sido un descubrimiento tardío.

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ESTE MEDIODÍA: (Otra vez)

- ¡Es la última vez en mi vida que lo hago! – vocifero al traspasar la puerta del comedor.

- ¿El qué? – me preguntan

- Saludarlo. ¡Se acabó!

- Pero eres tonto. La semana pasada se fue y no se despidió de ti ni te dijo nada. Tú mismo me lo contaste. Entonces ¿por qué vuelves a saludarlo?

- Cultivaba la mortificación. A veces no sé cómo ser un buen cristiano – Termino entre risas.

Me acerco a un compañero y le susurro: – Creo… que voy a volver allí y saludarlo otra vez.

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ESTA TARDE: (A veces me precipito)

Ando liado con el navegador, actualizando sus mapas y mirando nuevas rutas mientras escucho de fondo a Laura Pausini cantando en su propia lengua (me refiero al idioma porque evidentemente no puede ponerse la lengua de otro para cantar…). Me sorprendo comenzando una conversación conmigo mismo:

- Es la primera vez que planeas un viaje con tanta antelación.

- Sólo actualizo el gps, no preparo nada. De todas maneras me voy mañana.

- ¿Mañana? ¿No haces ya la maleta? Es tarde.

- Mmmmm, no… Tengo toda esta noche.

En ese instante me callo y continúo escuchando música e indagando sobre el navegador, pero en mi mente queda este pensamiento: «A veces me precipito en las preparaciones»

miércoles, 24 de junio de 2009

Lo fácil que es

Las once menos veinte de la mañana. Repartidos los desayunos, tomo mi bocata y empiezo mi camino diario. Normalmente paseo entre ellos fijándome en cómo actúan o me quedo al lado de la mesa mirándolos. Hoy mientras me movía he cruzado la mirada con Susana. Es de las que clava sus ojos y apenas parpadea. Al cabo de unos segundos en silencio y sin apartar la vista señala con sus ojos la silla vacía a su lado y da dos palmaditas en la mesa volviendo a amenazarme con sus largas pestañas. Me siento a su lado y miro al frente, sabiendo que ella sigue fijándose en mí “a cara vuelta”. Antes de que le dé una contractura muscular en el cuello, giro la cabeza y rompo el silencio en el que nos habíamos sumergido:

-Te he visto en una foto con un vestido árabe en el campamento.

Su cara se ilumina como cuando se va a decir una genialidad:

-¿Ah, sí? ¿Y viste una foto mía barriendo?

-Sí, y otra pintándote las uñas.- le dije.

- Me gustó el campamento. Estuve una semana sin verte.- me suelta a traición mientras se ríe

- Y te eché de menos - le contesto – pero fueron dos semanas, que yo también estuve de campamento

- ¡Ay mi Curro! – sentenció abrazándome.

Luego volvimos al silencio que habíamos dejado a un lado, mirando ambos al frente, pero ella sonreía.

A veces me sorprende lo fácil que es hacer feliz a alguien. Más bien, a veces me sorprende lo fácil que es ser feliz.

martes, 23 de junio de 2009

No es tiempo de pensamientos

070 No es tiempo de pensamientos Ayer cuando volvía de mi “apertura espiritual” (je je) vi plantadas unas flores llamadas pensamientos y pensé que sería poético cultivar y cuidar pensamientos. Esta mañana escuché en la radio que cualquier semilla que plantes en la noche de San Juan agarra bien y me decidí a ser jardinero. He pasado gran parte de la mañana pensando en lo bello que me parece que los pensamientos vengan en semillas.

Así que he comprado una maceta de cerámica en mi taller para empezar con esta nueva odisea y al terminar el trabajo me he llevado la maceta a mi casa. Acto seguido he salido a comprar a un centro comercial, a la parte de jardinería, y he buscado incesantemente las semillas. Desgraciadamente no las he encontrado pero he descubierto por qué. Resulta que los pensamientos son unas flores que se siembran en otoño y por supuesto no las venden ahora mismo.

Derrotado me he dicho a mí mismo: - No es tiempo de pensamientos, Curro. – Al escucharme me ha entrado la risa y la gente del centro comercial me ha mirado con cara de estar pensando que soy tonto o algo peor. Me da igual. Yo, por mi parte, me he vuelto a mi casa con una sonrisa en la cara, una lección de jardinería aprendida y con la convicción de que los pensamientos florecen en cualquier época del año, aunque se planten en otoño.

071 No es tiempo de pensamientos

P.D: Por ahora mi maceta queda vacía.

Cita contigo

Hoy quedé contigo. Desde que nos despedimos el viernes sabía que pronto hablaríamos. Me recoges y me llevas al paseo marítimo. No sé cómo nos las apañamos pero acabamos siempre allí (nos gusta). Pedimos batidos de turrón y hablamos del tiempo, de la cena con sus consecuentes sorpresas, del camino, de campamentos, de revisiones... de ella, de agosto, de sueños, de conclusiones, de turín, de oposiciones, de apostolado, de condiciones, de lugares lejanos, de “lo que me viene bien”, de sentimientos, de blogs (ya sé que no te gustan…), de mensajes y botellas, de juegos de cartas… ¡Oye! ¿Tú no decías que no te contaba nada?

069 Cita contigo

En fin. Nunca he sabido cómo ser un buen amigo. Estoy aprendiendo. Gracias por empezar de cero conmigo, por seguir siendo, y por hacer que yo sea… Aunque me llames gilipollas (yo sé que no lo haces con mala intención)

P.D. ¿Te acuerdas del antifaz? (XD)