Hoy ha sido un día pésimo. De los de “no me recuerdes que vivo”. Un lunes-losa de los que últimamente caen de los techos de los talleres ocupacionales (y del resto de los centros innombrables).
Dos días me dura el “bolo histérico” según Antonio (ñoco! un bolo!) pero hoy ha sido el remate. Para quien no lo sepa (uséase, yo mismo, por ejemplo) el bolo histérico es ese nudo que se te coge en la garganta que parece que te deja respirar poco y que yo siempre asocio a la ansiedad….
Odio pegar el oído a “bocas sueltas” pero hoy no lo he podido evitar, y al final he salido muy mal de ánimos. De no poder desahogarme gritando a los ineptos repeinados que habitan ciertos espacios con cerradura (no daré más datos, creo que se entiende), se me ha agravado la sensación de asfixia en la garganta y he acabado con un dolor de cabeza monumental que no me ha dejado estudiar…
Pero lo malo no es eterno, y muchas veces no llega la noche sin que te haya cambiado el punto de vista.
De nuevo tengo fuerzas para el día de mañana.
“Esta noche has usado mis manos”
Imagen: “Reserve Sacrament” de sanneb (http://sanneb.deviantart.com)


