viernes 13 de noviembre de 2009

Pelos

El corte de pelo tiene diferentes significados según el lugar del mundo en el que quieras fijar la vista. Así, por ejemplo, puede significar cambio de vida, comienzo de una nueva etapa, símbolo de madurez, cambio de actitud o incluso signo de determinación.

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- ¡Te has vuelto a dejar el pelo largo! – me comentaba Jesús hace una semana. - Cuando te conocí lo llevabas así o incluso un poquito más largo, ¿recuerdas?

Mi respuesta fue una sonrisa y un movimiento de cabeza, pero si incluimos las respuestas que pensé la conversación hubiese sido así:

- ¡Te has vuelto a dejar el pelo largo!

[- Sí, aún estoy esperando que me cambie la vida del todo]

- Cuando te conocí lo llevabas así o incluso un poquito más largo, ¿recuerdas?

[- ¡Cómo no! fue el tiempo de mi gran crisis de maduración… esas cosas no se olvidan]

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Llevaba desde primeros de Julio. Pensaba que mi vida estaba demasiado desordenada como para querer “comenzar de cero”, y cuando “me tocó” dejé pasar el tiempo.

125 Pelos

He vivido de naufragio en naufragio, pero han pasado las tormentas, dejó de llover y ha llegado la hora de terminar de mudar la vida. Como símbolo de esto…

126 Pelos

Ha comenzado el proceso de cambio, pero aún me quedan muchas cosas por hacer, así que me he dejado un pequeño recuerdo, motivado por mi hermana, que ha sido la que me ha dicho: “¿Te hago una trenza?”

martes 10 de noviembre de 2009

Romu, los reencuentros, el estudio y el mito de los ligues de biblioteca

123 Romu, los reencuentros, el estudio y el mito de los ligues de biblioteca

“en las bibliotecas se liga” era la frase que acompañaba mi intención de estudiar, desde hoy mismo, en la biblioteca de la Uned.

Lejos de esa afirmación, esta tarde bibliotecaria ha sido de recogimiento y estudio prolongado, pausado y provechoso, aunque sí con sorpresa.

El silencio de hojeo de libros, pasos en el parquet y carraspeos ahogados inunda la sala haciendo cómoda su estancia. La gente mira atenta sus sabidurías personales mientras “el saber general” reposa sobre las estanterías marcadas con números en grande en la parte superior y la materia correspondiente debajo de cada estante.

Llego antes de la hora prevista y subo las escaleras hasta el primer piso, donde busco acomodo y saco de mi mochila el libro de psicología del desarrollo, la libreta y el estuche y dejo estos materiales encima de la mesa sólo por ocupar el sitio de estudio. Entonces me dispongo a buscar algún  libro que necesite de la biblioteca. Encuentro uno marcado en la base de datos con la etiqueta 800.7 Esc Art. Bajo al piso a buscarlo y me paseo por las estanterías para orientarme. De repente llego al gran número 8 donde ha de estar el libro de “las artes del lenguaje”, pero no aparece por ningún sitio. Pregunto al bibliotecario y me indica otra estantería en la que tampoco está así que desisto de mi búsqueda y vuelvo a subir y prepararme para el estudio. Siguen quedándome cinco minutos de margen para hacer “el ganso” y distraerme con las musarañas, pero prefiero hacerme el aplicado y saco mi marcador amarillo fluorescente y subrayo la primera frase cuando noto que alguien se acerca a mi mesa. Levanto la mirada y reconozco una cara de hace algún tiempo ya.

124 Romu, los reencuentros, el estudio y el mito de los ligues de biblioteca

- ¡Hombre, que casualidad! (entre exclamaciones pero siempre bajito, en tono biblioteca) – le digo

- ¡Cuánto tiempo! – me responde Romu - ¿salimos un momento y hablamos?

Entonces salimos a la puerta de la biblioteca y nos saludamos en condiciones, sin protocolos silenciosos, y me comenta por qué me lo he encontrado allí, y es que estudia Física a distancia y se pasa 8 horas al día aproximadamente en aquel primer piso. Le cuento mis andanzas estudiantiles y cruzamos un par de frases sobre mi trabajo, los antiguos compañeros y las quedadas a las que yo no pude ir por mi torpe rodilla, que, crucemos los dedos, últimamente no me está dando demasiados problemas.

Todos sabéis que yo no soy de hablar, que me cuesta un poco, que prefiero otros métodos de comunicación. Él tampoco es extenso en palabras, así que tras ese par de frases hemos decidido volver al estudio.

No habrían pasado ni cinco minutos de charla, sólo el tiempo que se tarda en llenar una botella de agua en la fuente y un par de miradas fugaces a la sala donde nos encontrábamos, pero ya me ha servido para dos cosas: primero) para encontrar compañero de estudio, siempre que elija la biblioteca como “sitio oficial”. segundo) para comprobar que los reencuentros suelen suceder donde menos te esperes (¿más pruebas?)

Vuelvo a mi asiento, recojo mis “pertenencias” y me mudo a su mesa, para sentirme acompañado, aunque no hemos cruzado palabra. Media hora después ha considerado que su jornada de 8 horas de estudio ha concluido, ha recogido sus cosas y ha acabado nuestro encuentro con un sencillo “aquí estoy de lunes a jueves, más o menos hasta esta hora”. Yo me he despedido con un “te buscaré” y una sonrisa, un apretón de manos y he continuado mi estudio de los procesos psicológicos del bebé.

Es siempre grato encontrar caras conocidas sea cual sea el ámbito en el que te encuentres.

 

imagen: “Library” de derkris (http://derkris.deviantart.com)

lunes 9 de noviembre de 2009

El muro

La línea azul pintada en el suelo de mi taller la semana pasada, que amenazó con  desparecer y estuvo a punto de cumplirlo, se ha convertido ahora en algo menos “borrable”. Esta mañana al entrar al taller he notado que éste había menguado un poco, que faltaba el color azul de la pared del fondo y las estanterías donde reposan tranquilas las piezas de cerámica, y que el horno había dado paso a un hueco parecido al que se deja para hacer una puerta.

Todo lo que se podía ver desde el ojo de buey de la entrada ha sido sustituido por un muro gris con manchas blancas a medio terminar, que divide nuestro búnker en dos mitades. Con ese muro se acaban las grandes multitudes ruidosas que habitan por estos lares y que tienden a reunirse al comenzar las mañanas para ir creciendo en intensidad de decibelios a medida que transcurre el día, pero también se acaban los “¿sabes de que me he enterado hoy?” y los “¡qué fuerte lo que me acaba de pasar por el pasillo!”

Por lo pronto y como medida preventiva ante la inminente extinción comunicativa con los compañeros de C.O., hemos tomado dintel y jambas de la puerta central como trinchera y hemos convertido esa futura puerta en punto de encuentro y almena de vigilancia.

El toque de humor lo da, como siempre en este mundo extraño, uno de ellos, de los míos, que al cruzar el umbral para buscar su taquilla, nos envía mensajes en “código morse” a través del “nuevo elemento” del taller.

Vamos a necesitar algunos días de esta semana para acostumbrarnos a no ver el espacio, casi diáfano de no ser por un par de sillas que iban y venían, que había (utilizando el pretérito imperfecto, el que define nuestras realidades) en C.O.

“…Y te vas al muro donde acaban todos…”

domingo 8 de noviembre de 2009

Pepe y Paloma (7 Nov 09)

122 Pepe y Paloma

Quiero atar mi vida a tu vida
uniendo los labios hasta morir
En lo bueno y en lo malo
en todo momento estar contigo
A cada paso de Dios
en lo difícil y en lo sencillo


Y NO CABE EL CORAZÓN
DE LA GRAN FELICIDAD
QUE AHORA SIENTO
PORQUE TÚ ESTÁS AQUÍ
PREPARADO PARA SER COMPAÑEROS


Quiero atar mi vida a tu vida
uniendo los labios hasta morir
En lo dulce y en lo amargo
en todo momento estar contigo
A cada golpe de amor
en lo prohibido, desconocido

Y NO CABE EL CORAZÓN
DE LA GRAN FELICIDAD
QUE AHORA SIENTO
PORQUE TÚ ESTÁS AQUÍ
PREPARADO PARA SER COMPAÑEROS


Y a pesar de no saber
contigo andaré por todos tus senderos
Y en lo oscuro seguiré
entre luces viviré en el Amor primero

Compañeros – Almudena

¡FELICIDADES HERMANOS!

jueves 5 de noviembre de 2009

Jornadas deportivas para gente no-normal

Esta mañana hemos cogido los bártulos y hemos hecho una pequeña excursión a Alhaurin el Grande, al polideportivo para asistir a las XI Jornadas de Baloncesto Adaptado.

¿Por qué digo “gente no-normal”? No me juzguéis cruel. Simplemente pienso que no es normal disfrutar tanto como ellos lo hacen, sin poner trabas al desarrollo del día, sin decir “no tengo ganas” como hemos hecho alguna vez alguno de nosotros. Sólo se limitan a pasárselo bien.

121 Jornadas deportivas para gente no-normal

Yo, que me contagio de estas bobadas, he disfrutado muchísimo también, solo con ver cómo sonreían mirando un partido de baloncesto o botando un balón, e incluso viendo cómo sacaban de quicio a sus monitores deportivos, que intentaban una y otra vez que los ejercicios predefinidos fuesen lo más correctos que pudieran, intento que ha durado los cinco primeros minutos, cuando por fin han caído en la cuenta de que es mejor ser “no-normal” y reír como niños jugando con ellos.

Nada más empezar, haciendo la cola de los “representantes” de los centros que han participado, se ha acercado un muchacho a mí con un cartel de su centro y me ha dicho sonriente:

- Hola, me llamo Álvaro y este es mi amigo Carlos, ¿qué tengo que hacer?

- Tú sujeta fuerte el cartel y pasea enseñando de dónde eres, ¿vale? y pásatelo bien, ¿de acuerdo?

- Pero ¿tengo que levantarlo en alto y moverlo, o enseñarlo a las gradas o algo? Es que estoy algo nervioso porque yo lo que quiero es jugar.

En ese momento, estos dos chicos han entrado en mi casa y han abierto puertas y ventanas, dejando que entre aire fresco y remueva el polvo acumulado en la vocación, y he vuelto a vislumbrar por qué me gasto la vida luchando contra las olas de realidad que día a día llegan a mis costas. Al rato me he vuelto a encontrar con Álvaro y nos hemos hecho una foto, que he prometido darle.

Empezada ya la jornada me he divertido muchísimo acompañando a los míos a las actividades. Ha sido una gozada ver a Carlos (el mío) “botando” el balón (se ha dado en la cara el pobre…) o a Óscar tirando a canasta, pero lo que más me ha sorprendido del día de hoy ha sido ver a Miguel Ángel entusiasmado con algo, y ese algo es el basket. No lo había visto nunca apostar tan fuerte y mostrar sus gustos tan abiertamente. De hecho le he preguntado cuándo formábamos un equipo, y me ha contestado sin vacilar: “Cuando quieras, me gustaría”

Hemos pasado una mañana agradable en Alhaurín, hemos jugado mucho, nos han dado medallas, camisetas y diplomas, hemos visto “la gran final del torneo”, donde jugaban mis dos nuevos amiguitos, Carlos y Álvaro, les hemos animado hasta la victoria y al final hemos vuelto sonrientes a nuestros quehaceres.

Una vez más, verlos disfrutar es lo que me salva de todas las demás Tonterías que existen por este “mundo de la discapacidad”

Imagen: “Basketball” de Siriusblakk (http://siriusblackk.deviantart.com )

miércoles 4 de noviembre de 2009

Premio Blog del Día (1 de Noviembre de 2009)

Comenzar a escribir un blog es como pasear por un bosque. Al principio paseas admirando el paisaje, contemplando la naturaleza ya creada, y empiezas a percibir sus preciosos sonidos, el trino de los pájaros, el aire entre las hojas de los árboles, el cantar del río…

Luego, maravillado, comienzas a silbar tu propia melodía. Y ves que toma concordancia con el medio, que no es estridente comparado con el rumor del bosque, que sintoniza.

Y un día tu silbido rebota en las paredes de las montañas que te rodean y vuelve el eco. Y no sólo percibes la Vida que te rodeaba en tu paseo, sino que la compartes y se comparte contigo.

 

Agradezco los “sonidos” de los que me enamoré: Ridícula calamidad, Naufragada, Para morir joven ya soy demasiado viejo, Tras las huellas, Momentos…, Exceso de Vida, En cumbres borrascosas, Sueños felinos y otros blogs que me he cruzado en mi camino.

Agradezco mis propias melodías: Músico(en)terapia y este humilde blog.

Y Agradezco aquellos “ecos” que llegaron a mis oídos, los comentarios de las personas que “me leen” en mi rinconcito de caos y Vida: Patricia, Rocío, Antonio M., Gonzalo, Ana, Israel, Silvia y otros tantos que se me quedan en el tintero, pero los aprecio igualmente.

Y agradezco que mi “silbido” guste, y que se me haya incluido como “Premio Blog del Día”

Es tanto lo que tengo que agradecer en mi particular paseo…

MUCHAS GRACIAS

119 Premio Blog del Día

martes 3 de noviembre de 2009

Después de la noche

119 Después de la noche

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Después de la oscuridad, de quedarse inmóvil al borde del camino, de bajar la cabeza. Después de autocompadecerse  y de sentir que nada vale la pena…

Al fin llega el día, lentamente, desperezándose. Y Dios, que hace milagros (¿quién lo duda?), entra en mi noche y me salva del morir, cala en mí como la lluvia en la tierra reseca y me susurra al oído: “Ven a mí, fíate, que nada podrá separarte del amor que te tengo”.

Y vuelvo a percibir colores que en la noche no se distinguían. Y siento su (Tu) presencia y me percato que sólo el amor, Su Amor, me ha guiado en medio de tantas tempestades atravesadas.

Me levanto en ese momento y soy capaz de decirle: “Tu eres mi fuerza, mi roca”, como entonando un nuevo salmo personal en mi vida; ¡Qué digo!, ¡VIDA!, ¡con mayúsculas!.

Y al final descubro que tenía razón, y nada vale la pena… comparado con Tu Amor.

 

 

Gracias, mis hermanos. Me siento tan pequeñito y Dios me regala cosas tan grandes… Por ejemplo vosotros