jueves, 29 de octubre de 2009

Uno de ellos eres tú

Es la hora de “comentar la jugada” en el taller. Estamos los monitores reunidos y hablando mientras cada uno hace sus tareas, cuando alguien se me acerca por detrás y posa sus manos en mi hombro. Me giro y veo a María del Mar con cara sonriente:

- Hola Shakira – le digo (es la mejor manera de que te conteste)

- Hola Johnatan – me contesta (Ese soy yo… para ella)

- Dame un beso, anda – le pido, a lo que ella acepta complaciente. – El otro día me amenazabas, hoy estás más cariñosa.

- Ya, es lo que hay, pero el beso en la cara, ¿eh? a mí en la boca no. – finaliza.

De repente empieza a acariciar el pelo:

- ¿Me estás peinando?

- Claro.

Baja sus manos a mi cara:

- Y ahora, ¿Me estás peinando la barba?

- Calla. Te estoy afeitando.

- Ah vale – y me dejo acariciar

En un momento ella susurra algo incomprensible, pero distingo un nombre propio, José Miguel:

- ¿Quién es José Miguel, Shakira?

- Mi novio.

- Ah, ¿sí?

- Yo es que tengo dos novios – me mira de reojo

- ¡Mírala, ella! Y ¿quienes son? – me aventuro sabiendo que me estoy metiendo en terreno sembrado.

- Uno de ellos eres tú, el Johnatan – me mira y ríe burlona sabiendo que he caído en su trampa. Sabe que ganó el juego.

Entonces suelto una carcajada de rendición, le doy su beso en la mejilla, y se vuelve contenta de haber salido victoriosa en la batalla. Pero, no se conforma con esto. Se gira de nuevo y me dice:

- Otro día me preguntas otra vez.

Me encanta hablar con ellos. Es siempre un juego divertido e inteligente. Mucho más inteligente que otras conversaciones con gente denominada “normal”.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Leer

118 Leer

No se escribe para ser escritor, ni se lee para ser lector. Se escribe y se lee para comprender el mundo. Nadie, pues, debería salir a la vida sin haber adquirido estas habilidades básicas. De otro modo se dependerá de quien las posea del mismo modo que aquél que no sabe hacer una tortilla depende de quien se la hace. Por lo que se refiere a las tortillas, ya dependemos de industrias especializadas en platos preparados, precocinados, predigeridos y previsibles. En cuanto a la lectura, se da el caso de que a medida que aumenta el número de personas alfabetizadas, aumenta también el de las personas que no entienden lo que leen. Llamamos a esto analfabetismo funcional, si me permiten el juego de palabras, porque funciona muy bien: cada día estamos más torpes.

Con frecuencia, se nos pregunta a los escritores por qué escribimos, pero no se pregunta a los lectores por qué leen. La respuesta sería idéntica, ya que la escritura es un espejo de dos caras. En una de esas caras se mira el escritor y en la otra el lector, ambos a la búsqueda de una imagen articulada de sí mismos, del mundo.

Saber leer, pues, es saber leer la realidad y encontrarse en disposición de estar o no de acuerdo con ella. Saber leer es saber leerse, construirse, cocinarse a uno mismo en lugar de tomar la versión precongelada, precocinada, predigerida y previsible de sí que ofrece el mercado de la autoimagen.

Curiosamente, el desarrollo de los alimentos precocinados ha sido paralelo al de la industria de la autoayuda. En el primer caso se trata de hacer unas albóndigas sin pasar por la complejidad del sofrito y en el segundo de creerse una identidad sin aprender latín. Ambas cosas son posibles, desde luego, pero al precio de perderse lo mejor de la comida. Y de la vida. Quiero creer que la institución de este premio parte de la premisa de que la lectura es imprescindible para interpretar la realidad, lo que ya es un modo de modificarla.

Juan José Millás.

117 Leer

Tesoro rescatado de “Cuentos Compartidos” (http://curroayllon.spaces.live.com)

26 de Mayo de 2005

martes, 27 de octubre de 2009

Morir matando

He perdido, lo asumo.

Me ha podido esta situación insostenible que atraviesa puertas y ventanas, que inunda el aire de un hedor irrespirable a derrota. Todo termina, se huele. Todo termina, incluso la vocación y la ilusión por hacer de este trabajo algo “especial”.

Pero no me doy por vencido. He de morir contigo a mi lado. Por lo pronto preparo bombas que voy lanzando tras los muros. Mi táctica es llamar educadamente a las puertas y ofrecerlas como regalo, y es tan grande el ego que se reciben con una sonrisa.

Ya se firmó la injusta Sentencia, pero con esta batalla que tú supones ganada, has bajado la guardia, te has relajado y has dejado el costado descubierto para asestar el golpe de gracia que hará que caigas con todo el peso que has ido acumulando en este año (y los anteriores).

… y cuando caigas te esperarán esos a los que tu propio pie pisoteó para arrancarte el paso.

 

¿Aún no tiemblas?                                                         Tiempo al tiempo.

lunes, 26 de octubre de 2009

La Gran Boda en Priego de Córdoba (y su fin de semana correspondiente)

Si tuviera que calificar el fin de semana la palabra ideal sería “intenso”

El viernes al acabar el trabajo, tuve tiempo de ducharme y de salir “escopetao” de mi casa para poder llegar. Habíamos quedado para salir todos juntos hacia Priego de Córdoba, lugar donde se celebraría la Gran Boda (número 1). Después de hacer acto de presencia en una concurrida calle, donde tuvimos que parar “de emergencia” y por la que pasaron unos amigos de azul que pararon casi a saludarnos… (ejem…) partimos hacia tierras cordobesas donde nos esperaba nuestro hermano Jose para guiarnos hasta la casa que alquilamos. La casa increíble: tres pisos, dos habitaciones comunes (salones) y cinco dormitorios enormes, con sus baños y cocina  (y terraza!!) evidentemente, donde nos sentimos acogidos desde el primer momento. La noche del viernes jugaríamos al escondite al revés porque la casa lo pedía a gritos, no sin antes haber visitado la iglesia donde al día siguiente ocurriría “El Momentazo” .

El sábado amaneció tímidamente, cansado de haber estado jugando al escondite y hablado hasta las cuatro y media de la mañana con Amores y conmigo. Aún así se desperezó contento y comenzó con música. A las once y media de la mañana ya estábamos todos los habitantes de la casa (catorce en total) en la iglesia, ensayando las canciones para la boda. Por cierto: preciosa, amena y llena de detalles. La novia iba guapísima más que por el vestido (que también) por su sonrisa, que compartía con él (su novio) a cada instante. La misa estuvo plagada de gestos sencillos y miradas que reflejaban la ilusión de ambos en ese día. Hubo llantos (muchos) de alegría y una cuantas risas, unas canciones precisas y preciosas, cantadas desde el corazón, como regalando la voz a los novios, y muchas cosas que hicieron “El Momentazo” muy especial. La alegría se alargó hasta casi las doce de la noche, por mi parte, ya que hubo gente que tuvo más fuerza que yo, pero entre tú y yo: doce horas de boda me parecen suficientes. La comida muy buena, muy sencilla… ¡y mucha!, y el baile posterior genial, y la disco después también. Pero lo que tiene valor incalculable en ese sábado es celebrar el Amor junto a mis hermanos, de Emaús, de Virgen de la Sonrisa y de otras comunidades que también se encontraban por allí, y junto a mis hermanos Curro y Chari, “los novios”, mis amigos, mi familia. Es una alegría comprobar que Dios los quiere “uno junto al otro”.

El domingo llegó irremediablemente, colándose entre las sábanas y despertándonos furtivamente. Mientras se despertaba el resto, charlamos sentados en las camas mientras el subconsciente hacía que algunos de nosotros oliera a churros. Que no tardaron demasiado en llegar. Justo antes que la comida, acompañada por Jose, llegaron los novios, ya esposos, a nuestra casa a desayunar con nosotros, lo que supuso más llantos de emoción. Desayunamos juntos mientras esperábamos la llamada de “ella”. «No puedo con tantas emociones en un solo fin de semana» me decía Carmen Nieves. Y llegó, y conoció, y paseamos todos, y hablamos, y comimos, y casi da gracias… (jeje) y pasamos una excelente sobremesa llena de risas y anécdotas escolares. Después tomamos café (y colacao) y llegaron las despedidas y la vuelta a casa (y más preguntas). Tuvimos un viaje tranquilo de vuelta a Málaga, y al llegar descubrimos el mercadillo medieval, que visitamos sí o sí, encontrándonos con la mitad de la gente que el día anterior estaba en Priego con nosotros. Y al fin llegué a casa…

Confirmo: Intenso es la palabra adecuada, y eso que me dejé un montón de cosas sin contar.

jueves, 22 de octubre de 2009

Guerra escrita

De un tiempo a acá la frase del día es «¿A que no sabes de qué me he enterado hoy?…». No pasa una jornada en nuestro taller sin que algún comentario afilado traspase las barreras de las puertas abatibles que nos separan de la estupidez humana.

Aún no sabemos que se está cociendo tras las “impenetrables” puertas no-abatibles de la dirección general y “otras direcciones”, pero por si acaso, llevamos unos días preparándonos para el caos. Evidentemente esta situación con la que acabamos el verano, justo antes de olvidarnos de la empresa “por vacaciones”, se iba a retomar al comienzo del nuevo curso, solo que Septiembre se ha ido escapando furtivamente sin hacer demasiado escándalo, por miedo a llevarse un arañazo con tanta garra levantada. Ha sido el mes de Octubre el que ha alzado la voz haciéndonos sacar los convenios colectivos y empezar a hacer cálculos aproximados y a veces exactos, y animándonos a decir «¡¿Qué?!» y «¡No!» o «¡De ninguna manera!» tantas veces que perdí la cuenta. Hay una novedad en todo este asunto: Antes éramos “todos contra todos” y ahora hay “dos bandos”, aunque ninguno de una solidez absoluta, pero al menos “el enemigo” está definido por ambas partes.

Parece ser que se ha impuesto la moda de escribir, porque la empresa se va llenando poco a poco de papeles firmados y sellados “exponiendo” y “solicitando” casos y cosas. Nosotros, dispuestos a dejarnos influenciar por esta tendencia actual, hemos sacado punta al teclado y al ratón y hemos ido calentando el escáner de la impresora por si se diera el caso.

Ya lo dije una vez y hoy lo vuelvo a repetir, pues esta guerra escrita conlleva un riesgo: «Escribir es pensar más sutilmente, pero hay un inconveniente: te pueden entender.»

 

¿A qué viene todo esto?. Pues a que en este baile de máscaras ya nos pisaron demasiados dedos.

Estalló la contienda.

martes, 20 de octubre de 2009

Nacho

116 Nacho

Decir “Nacho” me deja un olor a consuelo en el recuerdo.

Lo conocí hace ya un tiempo. Solía pasar en zapatillas por mi vida, cruzándose conmigo por el pasillo de su casa cuando sus hermanos me acogieron.

Luego se cansó de rodear mi muralla y aprovechó mi “paso atrás” para ponerse a mis espaldas y acompañarme a retomar el camino hacia adelante. Me gusta pensar que llegó a mí en ese momento, pues antes éramos casi desconocidos. Desde entonces se ha ido acercando cada vez más a mí como si supiera que lo necesito (tal vez lo sabe…)

Su nombre me recuerda a Pascua y a paseos por la playa, a llantos y abrazos reconfortantes, pero también a verano y risas y planes y patinaje, a Madrid y Cádiz (aunque no coincidiéramos por tus naufragios, que también los tienes), a mi tierra, a mi casa, que aún no sé donde la tengo.

Hablar de mi hermano Nacho es hablar de infancia hecha hombre, de pura inocencia, de chistes y risas, pero también es hablar de profundidad y compromiso, de ser pobre, humilde y de pensar en el otro por encima de todo. He aprendido muchísimo de él estando sentados en un bordillo en plena calle, yo con mis naufragios que me caracterizan y él con toda la sabiduría de haber pasado por el mismo camino que yo y por alguno que otro más. También ha sabido contagiarme ese espíritu de niño y he disfrutado tocando (y bailando) “el llanero solitario” a su lado.

115 Nacho

Nacho es otro más de los regalos de Dios me hace ¿Cómo no agradecerle que lo cruce en mi camino?  (hoy es su cumpleaños… lo felicito y me felicito por tenerlo entre los míos)

lunes, 19 de octubre de 2009

De celebración cumpleañera (17-18 de octubre)

113 Cumpleaños

Daniel Domínguez es una de las personas más “originales” que conozco. Tiene un sentido del humor extra-desarrollado y no sabe “ser” si no es es esa misma clave (la de humor).

Ayer celebramos su cumpleaños (18-10-09) en el Pimpi, ese sitio donde entras erguido y sales doblado e incluso con necesidad de apoyar alguna de tus extremidades en el suelo para ayudar a las piernas. Hicimos tiempo bebiendo y charlando y riendo y todos los gerundios posibles relacionados con el cachondeo hasta que dieron las doce de la noche, la hora a la que empezaron a aparecer los regalos. El primero fue una caja de pizza “especial” con un marco de fotos de Dani con un monton de gente, seguido de dvds, cds, películas y juegos de wii con corona de papel para el cumpleañero e invitaciones para “mi gran fiesta de cumpleaños”. Echamos el resto hasta agotar las botellas de vino dulce que había sobre la mesa, mientras las chicas miraban a Hugh Jackman (ya quisieran ellas) y hablábamos sobre “la cruda realidad” y las primeras citas y después nos fuimos de bares.

114 Cumpleaños

- Me maleáis. No podéis hacerme esto, yo tengo una vida normal y moral. Soy un hombre decente y me estáis maleando. «Ayer llegué a las 5 y pico de la mañana de hoy» (Curro Ayllón ®)

En fin, la noche genial, la compañía muy grata, el cumpleañero muy generoso (nos invitó con 3 euros imaginarios que pusimos cada uno). Total… que he llegado también a las 5 de la mañana.

Muchas Felicidades, Dani, fue una gran noche.

«Voy a decir unas palabras: Coche, batidora, perro, tarta» (Daniel Domínguez ®)