martes, 20 de octubre de 2009

Nacho

116 Nacho

Decir “Nacho” me deja un olor a consuelo en el recuerdo.

Lo conocí hace ya un tiempo. Solía pasar en zapatillas por mi vida, cruzándose conmigo por el pasillo de su casa cuando sus hermanos me acogieron.

Luego se cansó de rodear mi muralla y aprovechó mi “paso atrás” para ponerse a mis espaldas y acompañarme a retomar el camino hacia adelante. Me gusta pensar que llegó a mí en ese momento, pues antes éramos casi desconocidos. Desde entonces se ha ido acercando cada vez más a mí como si supiera que lo necesito (tal vez lo sabe…)

Su nombre me recuerda a Pascua y a paseos por la playa, a llantos y abrazos reconfortantes, pero también a verano y risas y planes y patinaje, a Madrid y Cádiz (aunque no coincidiéramos por tus naufragios, que también los tienes), a mi tierra, a mi casa, que aún no sé donde la tengo.

Hablar de mi hermano Nacho es hablar de infancia hecha hombre, de pura inocencia, de chistes y risas, pero también es hablar de profundidad y compromiso, de ser pobre, humilde y de pensar en el otro por encima de todo. He aprendido muchísimo de él estando sentados en un bordillo en plena calle, yo con mis naufragios que me caracterizan y él con toda la sabiduría de haber pasado por el mismo camino que yo y por alguno que otro más. También ha sabido contagiarme ese espíritu de niño y he disfrutado tocando (y bailando) “el llanero solitario” a su lado.

115 Nacho

Nacho es otro más de los regalos de Dios me hace ¿Cómo no agradecerle que lo cruce en mi camino?  (hoy es su cumpleaños… lo felicito y me felicito por tenerlo entre los míos)

2 comentarios:

  1. Una gozada saberte tan contento estas últimas Entradas!
    Sabes con quién rodearte;...
    NO! un momento, voy a ampliar esa afirmación!

    -"¿Cómo no agradecerle que lo/los cruce en mi camino?"-

    Estoy contigo! También yo pienso así.

    Un musical abrazo, Curro.

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  2. Yo quisiera un hermano así que tocara el acordeón...

    saludos

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